jueves, 26 de abril de 2018

FUERTEVENTURA A TRAVÉS DE LA CARTOGRAFÍA [1507 - 1899]. ATLAS HISTÓRICO-GEOGRÁFICO DE LA ISLA




PRESENTACIÓN DEL ATLAS

El pasado 14 de marzo tuvo lugar en el salón de actos del Archivo General Insular de Fuerteventura de Puerto del Rosario la presentación del atlas Fuerteventura a través de la cartografía [1507 - 1899]. Atlas Histórico-Geográfico  de la Isla. Con la asistencia de numeroso público presentó el acto el profesor Fernando Martín Galán (derecha) acompañado del autor.





El presentador, Fernando Martín Galán, pronunció las siguientes palabras:
AUTORIDADES DE LA ISLA DE FUERTEVENTURA, SEÑORAS Y SEÑORES, AMIGOS TODOS: MUY BUENAS NOCHES.
Lo primero que haré es permitirme manifestar una privacidad. Quiero compartir mi hondo agrado en un día como hoy, por tener la oportunidad de regresar a vuestra isla, donde siempre he hallado y escuchado el alma de esta tierra y de sus gentes, aquí la he podido sentir fácilmente en sus dilatados paisajes, ausentes de perturbación y con un habitar liviano.
Por eso y por acudir a hablarles acerca de un libro sobre Cartografía y Geografía histórica de Fuerteventura, es para mí un gozo que me despierta tantos recuerdos, emociones y tiempos de amistad, ante lo que quiero agradecer de corazón.
Lo he pensado, soy consciente que tengo el privilegio de volver a pisar el suelo de la Fuerteventura alargada y espiritual, que en diversos viajes fui hallando a través de sus campos y pueblos, en compañía de mi familia y de nuestro amigo majorero Elías Rodríguez y Rodríguez, persona muy generosa y con agudo sentido del humor, quien nos la descubrió en sus profundidades y nos la regalaba ante cada oportunidad con su característica pasión.
A todos los amigos, exalumnos y exalumnas majoreros que he conocido, y a varias de las autoridades que entonces nos acogieron, mi recuerdo y mi agradecimiento.
Hoy, nos hemos desplazado hasta el Archivo Insular de Fuerteventura para participar en una sesión interesante y cargada de valores por el hecho de que vamos a recibir, como se merece, a un estudio profundo que tiene por argumento esta isla y que además está soportado por un gran trabajo, mucha reflexión e inteligencia a lo largo de bastantes años de dedicación, todo ello efectuado por su autor D. Juan Tous Meliá.
Asistir y ser testigos de la presentación de un nuevo libro, es un acto que en los tiempos actuales ocurre con cierta asiduidad y por ello puede correrse el riesgo de desdibujársenos los significados relevantes que un acontecimiento como éste pueda poseer. Sin embargo, me atrevo a avisar que el libro que hoy estamos dando a conocer reúne unas cualidades y unos valores muy especiales e incluso excepcionales.
Vaya por delante que estamos ante una obra convertida en atractiva publicación, interesante y novedosa por lo que aporta en relación con el Arte, Ciencia, Tecnología e Historia de la cartografía antigua de Fuerteventura. Es un libro especialmente aprovechable para interesados en la Cartografía en general (como esa ciencia que se ocupa del trazado y del estudio de los mapas geográficos); igualmente para profesionales y estudiosos de la Historia y de la Geografía, para aquellos que trabajan en la interpretación del territorio, los paisajes y el patrimonio geográfico, para filólogos, para los que ejercen en la actividad del Turismo, etc. o para autoridades que con responsabilidad deseen conocer bien su isla. Pero —no cabe duda— además es un libro al alcance de todo público que esté abierto y ávido por aprender y disfrutar con el conocimiento. No estamos ante una obra de divulgación, pero cabe hacerse varias formas de uso y lectura: así, una lectura generalista como ocio, curiosidad y disfrute; una lectura de estudio y aprendizaje de los contenidos particulares y una lectura de consulta y de trabajo investigador. Cada cual puede acomodarse a lo que prefiera o necesite.
Un amante o estudioso de la bibliografía que se ha ocupado de esta Isla, conoce que desde hace más de un siglo se han ido sumando al acervo cultural majorero —y canario en general— publicaciones de estudios o libros, algunos de los cuales poseen la peculiaridad de ser decisivos. Así por hacer una breve revista podemos recordar aquél inicial del periodista Isaac de Viera Fuerteventura. Pueblos y Villorrios (de 1904); el famoso de Miguel de Unamuno De Fuerteventura a París. Diario íntimo de confinamiento y destierro vertido en sonetos, (1925); de Sebastián Jiménez Sánchez Viaje Histórico-anecdótico por las islas de Lanzarote y Fuerteventura (de 1937); de Alejandro Cioranescu y Elías Serra Rafols, Le Canarien: crónicas francesas de la conquista de Canarias (en sus tres tomos, entre 1959 y 1964, por el IEC); de Roberto Roldan Verdejo con la colaboración de Candelaria Delgado González, Acuerdos del Cabildo de Fuerteventura (también en sus tres tomos y desde 1966; o de José Miguel Alonso Fernández-Aceytuno, Estudio sobre arquitectura popular. Fuerteventura (Islas Canarias)  entre otros.
El libro que hoy tenemos ante nosotros es el producto de una laboriosa tarea de investigación y de elaboración sobre Cartografía histórica o antigua de Fuerteventura.
La investigación y estudio en este área de conocimiento y referido a las Islas de Canarias, tuvo su fase de arranque desde la década de los años veinte del siglo pasado, cuando se llevaron a cabo algunas aproximaciones a esa Disciplina. Y si mirásemos con perspectiva desde nuestros días podemos asegurar que el panorama ha cambiado muchísimo.
Actualmente nos aproximamos a un siglo casi en la producción de trabajos que se han ocupado de esta temática. Para enmarcar este nuevo libro de Juan Tous Meliá y su extensa obra en general, me parece oportuno hacer un breve repaso de las aportaciones principales que en aquella primera fase le precedieron.
Desde 1926 vieron la luz artículos del historiador y maestro don Buenaventura Bonnet Reveron, aparecidos en la entonces recién estrenada Revista de Historia Canaria de la Universidad de La Laguna, ocupándose de la isla de San Borondón y la idea de las Canarias en la Antigüedad y en la Edad Media.
En los primeros años de la década de 1930 se produjo el descubrimiento del famoso manuscrito del ingeniero de Felipe II, el lombardo Leonardo Torriani, (como es sabido abundante en mapas, planos, vistas, etc. de las Canarias de fines del siglo XVI), custodiado en la biblioteca universitaria de Coimbra, Portugal, el cual fue investigado, parece que por primera vez, por el canario Simón Benítez Padilla. En 1931 viajó a Coimbra y trajo para el Museo Canario de Las Palmas unas reproducciones fotográficas que sirvieron para presentar en público y en tal año una Exposición en la sede de dicho museo.
Al poco el profesor austriaco Dr. Dominik Josef Wölfel también viajó a Coimbra y estudió el manuscrito lo que le permitió publicar la primera edición del mismo en un libro en versión bilingüe, italiano y alemán, en 1940 en Leipzig [Die Kanarischen Inseln und ihre Urbewohner: Eine unbekannte Bilderhs. vom J. 1590]. Por otra parte la primera edición en español se llevó a cabo, diecinueve años después, por la santacrucera y entrañable Goya Ediciones (1959), bajo el título de Descripción e historia del reino de las Islas Canarias antes Afortunadas, con el parecer de sus fortificaciones. Traducción del italiano, con Introducción y Notas del historiador y profesor Alejandro Cioranescu. Es interesante mencionar, para aquellos a los que nos gusta estos temas, que como ha puesto al descubierto Juan Tous el primero que dio noticia en España de la existencia del dicho manuscrito del ingeniero Torriani fue el coronel José Aparici García en 1851.
A partir de 1947 se comenzó a publicar los cinco tomos de la magna obra Piraterías y ataques navales contra las Islas Canarias del historiador y catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Antonio Rumeu de Armas, en cuyo primer tomo se concedía cierta importancia a los portulanos medievales y, en tomos siguientes, a la cartografía de Torriani y de otros autores pertenecientes a los siglos del XVI al XVIII.
Y nos detenemos en 1960, cuando el Cabildo de Gran Canaria publicó un muy interesante libro de Geografía física, humana y económica de Gran Canaria —y para entonces un muy llamativo libro por sus valiosas e impecables ilustraciones—, bajo el título de Gran Canaria y sus obras hidráulicas. Bases geográficas y realizaciones técnicas, cuyo autor era el ingeniero técnico de Obras Públicas, Simón Benítez Padilla. En este libro aparecieron muchas ilustraciones de mapas, planos, grabados y vistas, generosamente comentados y referenciados con pericia de cartólogo, que hicieron de la obra además de un competente estudio de Geografía una aportación original al conocimiento parcial de la cartografía antigua de Canarias y en particular de Gran Canaria.
En tal mismo año, 1960, el historiador y americanista Catedrático de la Universidad de Sevilla Francisco Morales Padrón publicó, en el Anuario de Estudios Atlánticos, un artículo titulado Cartografía canaria en la Biblioteca Nacional de París (Sección de mapas y planos). Que abrió la puerta a que otros investigadores se animaran a consultar fondos en el exterior de Canarias y de España.
En este punto, y haciendo un salto temporal de casi 35 años, vemos que sumándose a aquella trayectoria, en 1994, un nuevo investigador entonces, el coronel de artillería Juan Tous Meliá, se estrenó como autor en la especialidad, publicando un catálogo-Atlas bajo el título de Santa Cruz a través de la Cartografía, con motivo del V Centenario de la fundación de esa ciudad. Esta edición fue entonces muy llamativa por ser en formato apaisado y medio grande y que permitía la reproducción con detalle de las informaciones cartografiadas.
Con esta publicación quedó inaugurado lo que el autor se propuso que fuera un gran Proyecto en el tiempo y que denominó: Las Islas Canarias a través de la cartografía.
El propósito ya lo manifestaba diáfanamente entonces el mismo promotor de la idea: “El título es bien explícito, sirve para revivir la historia a través de la imagen”. Y ésta es la columna vertebral sobre la que se ha armado todo su trabajo de cartografía histórica en sus diversos estudios ya publicados o en formación. Hasta el día de hoy es de justicia reconocer que el coronel de artillería, el historiador, cartólogo y bibliófilo, Juan Tous Meliá ha conducido hasta lo más elevado esta especialidad de la Cartografía Histórica de Canarias, ocupando su ingente obra la representación más señera y prestigiada en este campo.
Dentro de esa misma línea ha sacado a la luz muchos otros estudios sobre los conjuntos insulares canarios:
—  Tenerife a través de la cartografía, 1996.
—  La Gomera a través de la cartografía, 1998.
—  El Hierro idem, 2012.
—  Gran Canaria idem, 2014
—  Y ahora, Fuerteventura, idem, en 2018.
Aparte, en 2014, tuvimos el enorme placer de recibir la que podríamos llamar Fortunatae Insulae Monumenta Cartographica, que ha sido la obra magna de este historiador. Todo un volumen en gran formato que bajo el título de Las Islas Canarias a través de la cartografía. Una selección de los mapas más emblemáticos levantados entre 1507 y 1898, recogió la colección de cartografía histórica sobre nuestras islas más completa, como tal nunca publicada y además estudiada en detalle.
Otros trabajos suyos han sido sobre ciudades:
—  Santa Cruz de Tenerife a través de la cartografía, 1994
—  Las Palmas de Gran Canaria idem, 1995
—  Y sobre La Laguna, en el mismo libro dedicado a Tenerife de 1996.
Igualmente otros libros valiosos y de temática inédita en cuanto a edición y estudio fueron:
—  Descripción geográfica de las Islas Canarias [1740 – 1743] de Don Antonio Riviere, en 1997.
—  Visita de las Yslas y Reino de la Gran Canaria, hecha por Don Yñigo de Brizuela Hurbina, de 2000. [Como curiosidad, contarles que este manuscrito fechado h. 1632 y desaparecido durante siglos, largamente buscado y finalmente localizado en los fondos de la Biblioteca Pública de  Nueva York; finalmente pudo obtenerse mediante una copia en diapositivas lo que permitió dicho estudio y publicación].
—  O como editor literario: Apuntes para la Historia de las Antiguas Fortificaciones de Canarias, de José María Pinto y de la Rosa, 1996
También a su talento y pluma se deben otros dos trabajos relevantes referidos a geografías de fuera de Canarias, los estudios sobre dos de las islas de su archipiélago natal, Baleares:
—  Palma a través de la cartografía, en 2002 (en esta obra estuvo ocupado veinte años).
—  Cabrera a través de la cartografía, en 2017.
Y todo esto omitiendo el citar otros muchos trabajos de dimensión más limitada.
Por todo lo dicho, quiero llamar hoy la atención de la sociedad majorera interesada y de los investigadores, para que reparen que con este libro sobre Fuerteventura nos hallamos ante un “lujo” cultural y académico de primer orden. Así, para que se me entienda: me atrevo a afirmar que si este libro-Atlas lo hubiesen podido conocer y manejar figuras ilustres relacionadas con Fuerteventura como D. Marcial Manuel Velázquez Curbelo, D. Ramón Castañeyra Schamann, D. Roberto Roldán Verdejo, D. Francisco Navarro Artiles o mi recordado colega y amigo —maestro y geógrafo— D. Elías Rodríguez y Rodríguez, habrían experimentado una inmensa felicidad. Y esto por ceñirme sólo a una muestra pequeña de los ya fallecidos, ya que estoy seguro que para los estudiosos, investigadores, filólogos, documentalistas, historiadores y cargos públicos con espíritus cultivados, del presente, será acogido con gran satisfacción y aprovechamiento.
Está concebido como un Atlas, en el sentido clásico del término: “Colección de láminas descriptivas pertenecientes a ciertas disciplinas, y que suele aparecer reunida o encuadernada como libro”.
Nuestro cartólogo Juan Tous —o cartófilo como también a él le gusta llamarse—, ha seguido para cada mapa una metodología técnica y estricta de estudio: ha confeccionado una ficha catalográfica [siguiendo los criterios internacionales de la ISBD – International Estándar Bibliographía Descrition  (C.M.)] y la acompaña de un estudio particular. Con lo cual, junto a la imagen del mapa se hallarán los datos técnicos de la catalogación: [título, autor, datación, lugar de producción, escalas, soporte, medidas, graduación de longitud y latitud, meridiano de referencia, etc.]
¿QUÉ OFRECE ESTE ATLAS A LOS INTERESADOS POR FUERTEVENTURA?
Pues informaciones textuales y geográficas sobre toda la toponimia majorera registrada en esos mapas o la contenida en los textos literales de los documentos escogidos, asimismo también sobre núcleos de población, caseríos, puertos y embarcaderos, comunicaciones terrestres y marítimas, demarcaciones jurisdiccionales, fortificaciones, configuración del territorio y comarcas orográficas, historia de la isla y localizaciones históricas, el patrimonio histórico y territorial heredado, sobre biografías concisas de personajes relevantes, etc. Y ello con un gran respaldo de conocimiento profundo en la materia, a lo que llamamos erudición.
De un modo concreto esperen encontrar informaciones y observaciones enjundiosas sobre la Fuerteventura de los conquistadores Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle en el siglo XV, o sobre la Villa de Santa María de Betancuria que a finales del siglo XVI vivió Torriani, los trazados históricos de las comunicaciones interiores en la isla, los diferentes puertos insulares y sus importancias y usos, la Fuerteventura del siglo XVIII y los problemas de organización territorial, la navegación de cabotaje por las costas de la isla en el final del siglo XVIII, un apartado propio para la dehesa de Jandía y su poblamiento, el núcleo de Puerto de Cabras en sus primeros tiempos, los Señores de Fuerteventura, el pendón de la Conquista y el otro pendón el de San Buenaventura, o el pormenorizado índice toponímico referenciado.
En síntesis, una aportación de Geografía Histórica de valor excepcional, porque en este libro se puede contemplar y analizar un aspecto del conocimiento geográfico que es extraordinario: el seguimiento evolutivo y visual de en qué condiciones de vida ha ocurrido la existencia de los habitantes de esta isla desde el siglo el XV hasta el XX. Esto sólo se puede mostrar, muy adecuadamente, mediante un libro Atlas como éste. Completo en cartografía antigua, efectuado por un consumado experto en los oficios de investigador, historiador, cartólogo y editor, además de persona con elevada formación en Ciencias Químicas y en la Milicia. Y esto, recordémoslo, coincide muy pocas veces.
Otro valor que alberga este libro, y que se constata siguiendo cronológicamente las láminas de los mapas y sus respectivas fichas catalográficas, es la oportunidad de entender cómo la ciencia de la Cartografía —en cuanto a levantamiento y plasmación de información gráficamente—, ha ido variando y beneficiándose de los adelantos logrados en los numerosos campos de las ciencias, desde los portulanos a la cartografía del siglo XX.
Para ir concluyendo, deseo resaltar que no se trata de un libro más sobre la isla de Fuerteventura, ésta es una obra atípica. Y es que debe saberse —para formarnos un ajustado aprecio— que por la calidad y la significación relevante de los documentos cartográficos localizados y rescatados, reunidos y estudiados, el libro responde a un concienzudo y riguroso Proyecto —general sobre el Archipiélago y particular sobre Fuerteventura—, ejecutado con toda solvencia y pulcritud académica. Y además por cuenta de un investigador y autor en solitario y por libre. Miren: …la concepción y ejecución en el largo plazo de un Proyecto como este; la correspondiente localización, obtención y estudio técnico y académico en profundidad de cada mapa; su reproducción con la calidad conveniente y su tratamiento gráfico; la formación de la obra; la maquetación y el cuidado de su edición e impresión; la financiación de los trabajos previos y de la publicación del libro; la difusión y extensión del mismo; etc. ha sido una empresa acometida por este señor en particular, y debe añadirse “por amor al Arte”: no ha existido ni un presupuesto público ni un Servicio de Publicaciones institucional detrás.
Esto, en mi modesta opinión y considerando que algo entiendo de lo que hablo, es heroico, valiente o atrevido. Lo verdaderamente importante es que es reflejo de un enorme amor y vocación por la investigación histórica, militar y cartográfica, a la que Juan Tous se ha entregado durante gran parte de su vida con verdadero placer, sagacidad y mucho esfuerzo.
Este mallorquín-canario, natural de Palma de Mallorca, ciudad en la que en los siglos del XIII al XV fue sede de la famosa Escuela Cartográfica Mallorquina, que hizo su enseñanza primaria y el Bachillerato Elemental en el colegio Beato Ramón Llull de Inca (Mallorca); [[coincidencia vital curiosa de nuestro autor con vuestra Isla, por cuanto el poeta y filósofo mallorquín Ramón Lull está relacionado con Fuerteventura y sobre el que recientemente, con motivo del sexto centenario de la fundación del convento de San Buenaventura de Betancuria, se resaltó el enrome valor de la copia conservada de los llamados manuscritos lulianos de Fuerteventura, datados del siglo XV y escritos por fray Juan de Santorcaz]]; y el Bachillerato Superior en San Francisco de la ciudad de Palma, ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza en 1959 graduándose en 1964. Llegó a ser especialista en Electrónica y en Misiles. Su primer destino como Teniente fue en el año 1964, en Las Palmas de Gran Canaria y desde entonces lleva 54 años vinculado a nuestras islas. En Tenerife echó raíces profundas formando familia con su esposa Dª María Luisa Fajardo Sánchez, licenciada en Historia y autora de investigaciones en genealogía, y tienen descendencia de varios hijos y nietos. Ejerció de profesor en la Academia General Militar entre 1977 y 1985 impartiendo materias como Topografía, Física, Cálculo Infinitesimal y Telecomunicaciones. Entre los últimos destinos que tuvo como militar en activo fueron: Director del Museo Militar Regional de Canarias (1992-2000) y luego del Archivo Militar de Canarias (2002-2006). Durante el desempeño del primero de ellos preparó el bicentenario de la Gesta del 25 Julio de 1797 ante el ataque de Nelson y fundó con otros colaboradores, en 1995, la Tertulia Amigos del 25 de Julio.
Estas son algunas pinceladas de su biografía, con las que se hace fácil entender que en gran medida todo ello interviene en los cimientos de la numerosa obra escrita del autor del libro Fuerteventura a través de la cartografía.
Por todo lo dicho, y tal como he manifestado en otros foros, me permito la licencia de hacer una llamada de atención dirigida a las comunidades de las dos Universidades canarias y de las autoridades con competencia en la Cultura, para que consideren la conveniencia de efectuar, más pronto que tarde, un merecido reconocimiento académico digno a este investigador por su trayectoria y por su valiosa obra a favor de la Ciencia y la Cultura en nuestro Archipiélago.
Amigo Tous, Maestro, muchas gracias por la calidad y competencia de tus estudios y libros, por lo que en ellos nos descubres y enseñas. Por tu talante compartidor del saber y por tu ejemplo de tesón, animación y adelanto de la Ciencia y la Cultura y ello vestido siempre con excelencia y humildad.
En estas últimas semanas, he manejado con deleite este libro, lo he estudiado y disfrutado, y se me ha aclarado de modo diáfano aquel aforismo que dice:
Para entender a un pueblo es muy importante conocer el espacio geográfico donde habita”... 
Y en seguida me acudió a la mente aquél otro: “Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”, este precisamente atribuido a un genio, Albert Einstein.
SEÑORAS Y SEÑORES, MUCHAS GRACIAS POR LA AMABLE ATENCIÓN QUE ME HAN PRESTADO Y DISCULPEN LO EXTENDIDO DE MI INTERVENCIÓN.

Fernando Martín Galán.

Puerto Cabras – Puerto del Rosario, 14 de Marzo de 2018.


A continuación  el autor explicó el proceso que siguió hasta que entró en máquinas.
Los mapas de acuerdo con las ordenanzas de Felipe V debían ser apaisados, es decir más anchos que altos, criterio que hemos seguido para la mayor parte de los libros publicados. Pero el caso de Fuerteventura, la isla más alargada del archipiélago, era distinto y optamos por el libro vertical, aún a sabiendas de que el apéndice de la península de Jandía tenía difícil encaje, en la mayoría de los mapas el cuerpo de la Isla se situó en página impar y el apéndice en página par, en algunos casos se respetó la orientación que le dio el autor al levantar el mapa y en otros se distribuyó a doble página. El atlas incluye varios mosaicos que permiten examinar la evolución que a sufrido el contorno de la isla a lo largo de los siglos. Gran parte de los mapas son manuscritos, unos ya conocidos y publicados y otros casi desconocidos, La reunión de éstos junto a los impresos permiten disponer de una valiosa información sobre la Isla. 
Un apartado que creo debe valorarse es la presentación de un índice toponímico confeccionado con los topónimos que figuran en cada mapa con las distintas grafías, la evolución debido al paso de los años y el cartógrafo que lo ha levantado. Algunos estudiosos afirman que los que los han levantado son personas ajenas a las islas y desconocedoras del sentido propio y singular que tiene el léxico canario. Las biografías que figuran con cada mapa nos indican que no siempre es así, pues naturales de Fuerteventura eran Lope de Mendoza y Marcial Velázquez, Juan Bautista Hernández Bolaños de Tenerife y Rafael Clavijo Socas de Lanzarote. En unos casos son personas que llevaban muchos años viviendo en las Islas como Próspero Casola y en otros personas de gran prestigio como los ingenieros Leonardo Torriani y Claudio de l'Isle, el geólogo Georg Hartung, el naturalista Sabino Berthelot o el marino William Arlett, todos pisaron el terreno y se apoyaron en las referencias bibliográficas. Otros no pisaron el terreno como el geógrafo de gabinete Tomás López quien se valió del famoso "interrogatorio geográfico de petición de datos" que envió a las autoridades civiles y eclesiásticas de todos los pueblos de España y el ingeniero Francisco Coello, que utilizó corresponsales que le proporcionaron valiosa información. Tal como se explica en el libro, Fuerteventura nunca tuvo un mapa topográfico y aunque el levantamiento del Mapa Topográfico Nacional a escala 1.50.000, se inició 1875, las hojas de la isla de Fuerteventura, las primeras del archipiélago, fueron publicadas entre 1945 y 1949; sobre ellas el catedrático don Elías Serra Ràfols decía:  "La toponimia, el punto débil de todo ese mapa topográfico nacional, aunque acaso mejor que en otras regiones, sigue dejando mucho que desear". Ese 'punto débil" fue tratado por los cartógrafos en los siguientes términos: "La recogida de topónimos fue una tarea individual y desamparada; el trabajo de un topógrafo enfrentado a un campesino, no siempre buen conocedor de los nombres y de dicción casi siempre oscura, hizo que con bastante frecuencia en la transcripción del nombre se cometiesen también errores más o menos disculpables". Este autor detectó los siguientes errores: 1) Nombres con errores ortográficos que a veces cambian de sentido; 2) Nombres mal localizados, 3) Nombres indebidamente 'traducidos' al castellano, 4) Nombres erróneos en su aspecto oficial; y 5) Nombres que no existen para accidentes topográficos  (según Vázquez Maure, La toponimia en el Mapa Topográfico Nacional, Boletín de la Real Sociedad Geográfica, CXVIII, 1965/1982), PP. 99-104).

Ficha catalográfica

Título: Fuerteventura a través de la cartografía [1507 - 1899]. Atlas Histórico-Geográfico  de la Isla.. 
Autor y editor: Juan Tous Meliá
280 páginas, 292 x 210 cm
Incluye en color: XXXIX mapas, 3 apéndices y 4 anexos
Encuadernado en rústica con solapas, Cosido con hilo vegetal.
Impresión: ReadOnTime

Portada  del Atlas



Reseña del Atlas  

El primer mapa donde figura la isla de Fuerteventura con topónimos es el manuscrito de Valentím Fernandes (1507). La Isla tiene forma alargada que recuerda un pez y para otros una pata de jamón.
La «primera imagen» con el contorno bastante cercano al real es la que representó el ingeniero Leonardo Torriani en 1588c. La siguiente es la ‘Planta’ levantada por el también ingeniero militar Próspero Casola en c.1635, a la que le sigue la manuscrita de Lope de Mendoza que tiene escaso valor ya que seguramente es copia de algún mapa impreso, como Les Isles Canaries, levantado por Pierre Du Val d’Abbeville (1653). En la conocida Descripción Geográfica de las Islas Canarias (1686) de Pedro Agustín del Castillo y León no está representada la isla de Fuerteventura, ni figura su descripción, falta el capítulo XI. A esta colección de mapas manuscritos debemos añadir la Ysla de Fuerte Ventura, anónimo de c11700 que se conserva en la RSEAPT y que se puede atribuir al ingeniero Miguel Tiburcio Russell y Lugo y el Mapa de la Ysla de Fuerte Ventura de Juan Bautista Hernández Bolaños de 1787 y los dos mapas de la Isla de Fuerteventura levantados por Marcial M. Velázquez Curbelo en 1883.

Los primeros mapas impresos de las islas Canarias formaban parte de los atlas náuticos editados a finales del siglo XVI en los Países Bajos. Uno de los primeros fue el Thressor der Zeevaert (autor Lucas Jansz Waghenaer, editor Cornelis claesz, Impresor: Ghedruckt 't Amstelredam), cuya primera edición se publicó en Leyden en 1592; no obstante, es en la segunda edición de 1596, impresa en Amsterdam, donde figuran los primeros mapas de las islas Canarias, entre ellos el de Forte Venture, (p. 145) que se reproduce más abajo (Referencia bibliográfica. Juan Antonio García Cruz, «Las Islas Canarias en dos atlas náuticos holandeses del siglo XVII» en Estudios Canarios. Anuario del IEC, nº 47, 2004. p. 459).
Los mapas de la isla de Fuerteventura en particular, y de las islas Canarias en general, que se imprimieron en Europa en la segunda mitad del siglo XVII y primera del XVIII tienen escaso valor científico. A pesar de ello, tienen su interés. En los Países Bajos se generaron una gran cantidad de mapas, entre los que destacan el de Pieter Goos de 1650, el de Hendrik Doncker de 1651 y los de Johannes Janssonius de 1620, 1650, 1651. También, es notorio el mapa francés levantado por Du Val d'Abbeville, Les Isles Canaries, 1653.
En el siglo XVIII hay un gran interés científico para fijar la posición de las Islas y en especial el meridiano de El Hierro, declarado meridiano origen en Francia por el rey Luis XIII en el año 1634, para liberalizar la navegación y el comercio al norte del Trópico de Cáncer y al este del primer meridiano, dejando la zona situada al este y al sur bajo el control de España y Portugal. Las tensiones entre las potencias europeas impidieron al gobierno francés destacar a un científico en las islas Canarias para fijar la posición del meridiano. Fue en 1724 cuando el padre Feuillée, en calidad de científico, viajó a las Islas y fijó la longitud de París con respecto al meridiano de El Hierro en 19° 55' 3". Feuillée levantó las Islas, pero la representación de Fuerteventura se aleja mucho de la realidad. Después de Feuillée otros navegantes, viajeros, geógrafos y naturalistas realizaron su mapa de las islas Canarias destacando Bellin en 1746 y 1753; George Glas en 1764; Eveux de Fleurieu en 1772; Borda en 1776 y M. Bonne en 1780.
En el trienio que abarca desde 1740 a 1743 un experto equipo de ingenieros militares dirigido por el coronel don Antonio Riviere recorrió las islas y las levantó; se puede considerar que se trata del primer trabajo científico realizado con plancheta, alidada y una cuerda de cáñamo de 200 toesas. Al ingeniero capitán Claudio de Lisle se atribuye el levantamiento, en c1743, del mapa de la isla de Fuerteventura, realizado a escala 1:72.000, la mayor de cuantas se utilizaron durante los siglos XVIII y XIX, aunque las fuentes documentales indican, según veremos al estudiar el mapa, la colaboración del también ingeniero capitán Manuel Hernández; mapa que el geógrafo Tomás López redujo a menor escala en 1780 y lo mismo hizo Francisco Coello en su mapa de 1849.
A pesar de que a finales del siglo XVIII se habían levantado en Canarias excelentes cartas náuticas por Charles de Borda y José Varela y Ulloa, con la llegada del siglo XIX se produce una situación precaria debido a Trafalgar, a la guerra de la Independencia y, posteriormente, a la atonía política, que impidió continuar los trabajos hidrográficos. Poco después se autorizó a la Armada Británica a efectuar los levantamientos del Archipiélago tanto de conjunto como de cada isla; los trabajos fueron realizados por el capitán A.T.E. Vidal y el teniente Arlett entre 1834 y 1838. La isla de Fuerteventura fue levantada en 1834 por el teniente Arlett y su carta náutica publicada por el Hydrographic Office (Reino Unido) en 1848. En esta carta se da una idea topográfica bastante exacta del contorno de la costa, arrecifes y principales puntos de la isla. En 1851, la Dirección Hidrográfica de la Armada publicó en Madrid la versión española. Posteriormente, en 1868, se corrigió esta carta náutica así como las del resto de las islas y todas continuaron en vigor con modificaciones y correcciones hasta bien entrado el siglo XX, caducando la de Fuerteventura en 1970. Varias de las cinco planchas de cobre originales se conservan en buen estado.
En 1849 el Teniente Coronel Francisco Coello publicó un mapa de las Islas Canarias en dos hojas utilizando información varia, principalmente la que había preparado don Antonio Riviere cuando efectuó la comisión de servicio entre 1740 y 1743, utilizada también por Tomás López en 1779 y 1780.
Entre 1857 y 1868 los geólogos alemanes G. Hartung, K.V. Fristsh y W. Reiss publicaron varios mapas geológicos de las islas a escala aproximada 1:200.000, entre ellos el de las islas de Lanzarote y Fuerteventura, levantado por el primero en 1857. Algunos de los trabajos iban acompañados de una pequeña historia sobre la evolución de los distintos levantamientos cartográficos realizados en las islas.
En 1865, se publicó el Mapa Militar Itinerario, primer mapa impreso eminentemente militar a escala 1:500.000 que resultaba pequeña y poco adecuada para el fin que se perseguía, pero que fue de gran utilidad pues iba acompañado de tablas con itinerarios que fueron publicados en cuadernos aparte.
Otros mapas se levantaron en el último tercio del siglo XIX, como los de Gregorio Chil y Naranjo y Manuel Pérez y Rodríguez, que eran copias actualizadas de los mapas que habían levantado el teniente Arlett y los geólogos alemanes.
A finales del siglo XIX no existía ningún levantamiento cartográfico a escala grande de ninguna de las islas Canarias. Entre las medidas que tomó el Gobierno Central con motivo de la crisis de Cuba relativas a la defensa de las islas Canarias, destacan la creación de la Comisión de Estudios de la Defensa de las Islas Canarias de 22 de noviembre de 1898, presentada el 18 de septiembre del año siguiente, siendo su presidente el general de división don Leandro Delgado. Fruto de las recomendaciones de esa Comisión fue la Real Orden de 27 de diciembre de 1898 para el levantamiento de los mapas de las Islas en escalas de 1:50.000 y de las plazas de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas de Gran Canaria en la de 1:10.000. En primer lugar se ejecutó la isla de Tenerife. Los trabajos geodésicos y topográficos definitivos de esa isla fueron entregados el 20 de diciembre de 1908 aunque, previamente en 1907, se había publicado el mapa a escala 1:100.000. Una vez concluido el mapa de Tenerife se inició el de Gran Canaria. Por RO de 30 de junio de 1908 se dispuso que comenzaran los trabajos para el levantamiento de las minutas en la misma escala 1:50.000 que las del mapa de Tenerife «y las demás Islas del Archipiélago que habían de ejecutarse»; sin embargo, no hay constancia de que se iniciaran para el resto de las Islas. Hubo dificultades para levantar el de Gran Canaria, que finalmente fue publicado en 1916.
El Mapa Topográfico Nacional a escala 1:50.000, se inició en 1875, con la hoja n° 559 de Madrid, pero no progresó con rapidez, pues el levantamiento de las Islas no se inició hasta bien entrado el siglo XX. La colaboración del Servicio Geográfico del Ejército se inicia, para este mapa, en 1923 y termina en 1968 con la hoja n° 1.024 de San Nicolás de Tolentino. El trabajo de los geodestas militares consistía en preparar las hojas de las fronteras y de los archipiélagos balear y canario.
Para que se puedan comparar los distintos mapas que a continuación se reproducen, se ha incluido, en Apéndice, el mapa británico editado en 1942 [GSGS 4309], el mapa levantado por el geógrafo don Leoncio Afonso y publicado en su Esquema de Geografía Física de las Islas Canarias en 1953 y el formado por el Servicio Geográfico del Ejército en 1954.

También se han preparado tres mosaicos con la evolución cartográfica del contorno de la isla de Fuerteventura, que se reproducen en las páginas 39, 116 y 118 del Atlas.


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